Los puntos suspensivos. 8 situaciones en las que podemos usarlos

Los puntos suspensivos

Los puntos suspensivos, bien usados, pueden dar mucho juego sobre el papel. Tienen, entre otras virtudes, la capacidad de reproducir la expresividad de un personaje sin necesidad de dar demasiadas explicaciones. Aunque solo sea por eso merece la pena dedicarles esta entrada. 🙂

Lo primero que hay que decir sobre los puntos suspensivos (ellipsis, en inglés) es que son tres. Es una obviedad, cierto, pero resulta bastante común leer manuscritos en los que los puntos suspensivos son dos o cuatro (cuando no cinco). Lo segundo es que para leerlos en voz alta debemos hacer una entonación abierta, dejando así claro ese aire de suspensión tan característico suyo.

Antiguamente se les llamaba puntos seguidos, y como tal los recogía la primera Ortografía española (1741). La Academia comenzó a llamarlos “puntos suspensivos” a partir del Diccionario de 1869. Y desde entonces ahí siguen, diciendo mucho gracias al truco de no decir casi nada.   

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La puntuación y la sinceridad

¿Es usted buena persona, sincera, digna de confianza? No responda tan rápido: consulte en su teléfono móvil los SMS y los wasaps enviados. Si tiende a escribir punto final después de cada mensaje, usted no es sincero, y puede incluso que los receptores de sus mensajes se hayan sentido ofendidos por el dichoso punto.

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