Los libros no se venden

Lo que le interesaba, tal como dejó claro en esa conversación, era saber si yo podía hacer algo para favorecer las ventas de su libro. No solo le dije que era poco lo que podría ayudarle en ese campo, sino que además le expliqué que los libros no se venden. Se lo dije tal cual, sin circunloquios, sin eufemismos, sin triquiñuelas de político: “Los libros no se venden”. Cinco palabras que dejaron mudo a mi futuro cliente.