Uno de los problemas de muchas personas a la hora de puntuar un texto es no discernir cuándo comienza y cuándo termina una frase. Y ese problema, si no queda resuelto, se transmite al lector, que deberá reestructurar las frases mentalmente para intentar entenderlas. ¿Y qué lector está dispuesto a realizar un trabajo ímprobo que no le corresponde a él (o a ella)? Imaginad que estáis en una cafetería y le pedís al camarero un sándwich vegetal, y el buen hombre te explica que si lo quieres, debes entrar en la cocina y hacerlo tú. Pues lo mismo ocurre con la mala puntuación. Al final, ni te comes el sándwich ni sigues leyendo…
El duende de la escritura y la buena redacción
3 frases hechas que tal vez no conozcas

Francisco
Rodríguez Criado
Escritor y corrector de estilo profesional

