A veces interpretamos bien porque leemos mal

Cristiano Ronaldo, Marca
Recorte del artículo “La cuenta pendiente de Cristiano Ronaldo” (Diario Marca, 9/1/2016)

Miles de personas pueden pasar por alto una errata en una frase y aprehenderla (con hache intercalada) como si fuera correcta. El motivo: a veces estamos tan familiarizados con el contexto que no leemos las palabras que están sobre el papel –o en la pantalla, como es el caso–, sino las que deberían estar.

Un ejemplo lo encontramos en este artículo, “La cuenta pendiente de Cristiano”, publicado en Marca ayer (9/1/2016) horas antes del estreno del nuevo entrenador del Real Madrid, Zidane, sustituto de Rafa Benítez. Esto es lo que dice el artículo en su último tramo (señalo en rojo el error y adjunto, además, una captura tomada del periódico):

Con Zidane, la historia es totalmente diferente. El nuevo entrenador del Real Madrid ha puesto las cosas en su sitio y ayer mismo se encargó de dejar claro quién manda en el vestuario y en el césped. “Cristiano es intransferible porque es el alma del equipo”, aseguró el preparador galo, que sabe que a Ronaldo no hay que enseñarle a lanzar faltas o a rematar de cabeza, sino convencerle de que es un jugador único para que siga haciendo lo que ha hecho toda su vida: marcar goles. En el Madrid, en Liga, ya suma 240 dianas en 218 minutos. Una media de 1,1 tantos por encuentro, la que no tuvo con Benítez.

Obviamente, lo que el redactor quiso escribir es que Cristiano Ronaldo, máximo goleador del Real Madrid en toda su Historia, ha marcado 240 goles en 218 partidos.

Muchas personas han leído el artículo (prueba de ello es que mientras redacto estas líneas ya tiene 266 comentarios), pero posiblemente todas esas personas han interpretado bien la información gracias a que paradójicamente han leído mal: han leído minutos, pero lo han interpretado como partidos. Este fenómeno ha sido posible porque los lectores de Marca conocen el contexto de la noticia (son grandes seguidores o detractores de Cristiano, pero todos saben que el luso es un goleador casi único). Cristiano es un galáctico ante el gol, sí, pero no podría meter 240 goles en 218 minutos. Sería una gesta matemáticamente imposible.

El redactor de la noticia no está solo: este tipo de errores lo cometemos todos, sin excepción. Contaré una pequeña anécdota: hace años escribí un cuento y citaba la Playa Mayor como punto de encuentro de los personajes. Leí y corregí ese cuento en muchas ocasiones, sin caer en la cuenta de que no había querido escribir Playa Mayor, sino Plaza Mayor. (Fue mi hermana quien me advirtió del error). Cuando releía el texto, visualizaba una plaza, no una playa. La imagen de esa plaza en mi cerebro era tan potente, que no distinguía la involuntaria sustitución de la z por la y.

Errare humanum est, afirmó un sabio que a buen seguro también se equivocaba. Que se lo digan a Cristiano, quien, en un alarde de humanidad, no marcó ningún gol en el partido del Real Madrid contra Deportivo (5-0).

 


¡Nos vemos en el siguiente post sobre corrección de estilo!

[sc:francisco]

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5 comentarios en “A veces interpretamos bien porque leemos mal

  1. Muy interesante artículo, Francisco. Ciertamente nuestro cerebro nos puede jugar malas pasadas, haciéndonos ver aquello que QUIERE ver -por diversas razones, muchas veces inconscientes- y no lo que “realmente” se presenta (como evidente) ante nuestros ojos. Y coloco “realmente” entre comillas, porque el problema persiste, al menos desde una perspectiva filosófica. ¿Qué es lo “real”, lo verdadero? ¿Lo físico, material? ¿O lo ideal, mental?

    Saludos cordiales,
    Víctor Montero Cam
    http://www.alejandriadigital.com

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