¿Saldrías a correr con una sola zapatilla?

¿Es obligatorio escribir los signos de apertura de interrogación y de exclamación en la lengua española?

La respuesta es sí. Con demasiada frecuencia leemos frases interrogativas y exclamativas sin el citado signo de apertura (¡ en las exclamativas y ¿ en las interrogativas), seguramente por influencia de la lengua inglesa, que no los utiliza porque cuenta con otros mecanismos para explicarle al lector dónde comienza una frase de estas características. En la lengua española escribir estos signos de apertura no solo es recomendable, sino también, como digo, obligatorio.

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Lectura recomendada: La gramática descomplicada

La gramática descomplicada, de Álex Grijelmo

 

 

Hay que diferenciar entre dos conceptos bien diferenciados. Descomplicado/a fue en su día un eufemismo (hoy se utiliza mucho en algunos países latinoamericanos) que viene a significar “sencillo/a”, y gramática, ay, es el azote de tantos estudiantes (y, por qué no decirlo, también de algún que otro escritor).

Ambos conceptos le sirvieron a Álex Grijelmo, escritor, periodista, exdirector de la agencia Efe y uno de los responsables de El Libro de Estilo de El País, para dar título a uno de sus libros más leídos, La gramática descomplicada (Taurus, 2006), que ha acabado por convertirse en un best seller, o, por decirlo en castellano, en un libro muy vendido (o superventas).

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No fue una falsa alarma

Como diríamos con el lenguaje chispeante de la calle: hoy se ha liado parda en el aeropuerto de Barajas. Los medios de comunicación no han dejado de informarnos durante todo el día de la situación del aeropuerto madrileño, en alerta local por culpa de una falsa alarma.

La expresión falsa alarma ha estado en boca (y en la pluma) de todos, incluidos nuestros afanosos periodistas. Los ciudadanos nos hacemos una idea certera de lo ocurrido, aunque dicha expresión no se ajuste fielmente a la realidad. (Como ya expliqué en su momento, a veces interpretamos bien porque leemos mal).

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Palabras biacentuales

El lector tendrá que acostumbrar la vista a estos pares de palabras –desconozco el número exacto, pero advierto de que son más de doscientos–, a priori similares, que pueden escribirse con tilde y sin ella. He dicho bien: “pueden escribirse”, pues la normativa acepta ambas, si bien algunas de las fuentes de la Real Academia Española en ocasiones se contradicen entre sí. (Doctores tiene la Iglesia… aunque no se pongan de acuerdo).

Entrevista a Emilio Gavilanes

Emilio Gavilanes, entrevista, Autorretrato

LAS ENTREVISTAS DE CORRECCIÓN Y ESTILO

Emilio Gavilanes

Autorretrato (Punto de Vista, 2015)

Por Francisco Rodríguez Criado

Emilio Gavilanes es escritor y trabaja como lexicógrafo en la Real Academia Española. Es autor de los libros de relatos La tabla del dos (Premio NH 2004 al mejor libro de relatos inédito) y El río (2005; finalista ese año del Premio Setenil), y de las novelas La primera aventura (1991), El bosque perdido (2001), Una gota de ámbar (2007) y Breve enciclopedia de la infancia (premio Tiflos de novela 2014). Cultiva la escritura de haikus, como ha dejado constancia en Salta del agua un pez (2011) y en El gran silencio (2014), y ha preparado además la edición de la obra de Camilo Bargiela Luciérnagas (2009).

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5 latinajos habitualmente mal escritos

El DRAE nos ofrece dos acepciones para la voz latinajo: por una parte “latín malo y macarrónico”; por otra, “voz o frase latina usada en castellano”. En fin, un latinajo, para que nos entendamos, es una expresión latina que usamos no por necesidad lingüística, sino por goce estético.

Algunos de los latinajos más comunes son: de facto (de hecho), a contrario sensu (en sentido contrario), in fraganti (en flagrante), quid pro quo (una cosa por otra), plus ultra (más allá), in situ (en el mismo sitio), etcétera.

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25 incorrecciones lingüísticas

 

Una parte de la tarea de corregir textos tiene mucho de taller mecánico. No hay más que cambiar una pieza por otra, en este caso, sustituir palabras o expresiones incorrectas por la correctas.

Os dejo a continuación 25 incorrecciones lingüísticas que detecto con demasiada frecuencia. Señalo en rojo las palabra o expresiones incorrectas y en negro, las correctas.



He seleccionado cinco verbos, cinco adverbios, cinco adjetivos, cinco sustantivos y cinco expresiones.

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He escrito una obra literaria. ¿Y ahora qué hago?

 

He escrito una obra literaria. ¿Y ahora qué hago?”.  Esta pregunta se la hacen muchas personas después de concluir la redacción de un manuscrito, sea una novela, una recopilación de cuentos o de microrrelatos, un ensayo, un diario o unas memorias… (La incertidumbre tras el esfuerzo de creación no distingue entre géneros).

Me han preguntado sobre este tema incluso personas cuyos manuscritos ni siquiera he leído. Aclaro en este instante, para no defraudar al lector, que no tengo la respuesta del millón de dólares. Al margen de su calidad literaria, algunos manuscritos parecen tener vida propia y otros, sin embargo, nacen condenados al ostracismo. Con estos mimbres tan arbitrarios, redactar un manual para que todo el mundo encuentre acomodo a su obra me parece una tarea presuntuosa y embaucadora, propia de gurús de medio pelo. Pocos son los elegidos y muchos los que aspiran a serlo.

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¿Se escribe ‘fuertísimo’ o ‘fortísimo’?

fuertísimo o fortísimo

La duda nos ha abordado en alguna ocasión: ¿se escribe fuertísimo o fortísimo? El Diccionario Panhispánico de Dudas nos aclara el asunto: ambos superlativos están aceptados, pero fuertísimo es más propio de la lengua coloquial, mientras que fortísimo, que mantiene la raíz del adjetivo latino, se usa mayoritariamente en el lenguaje culto. Y entonces, ¿por … Sigue leyendo

A veces interpretamos bien porque leemos mal

Cristiano Ronaldo, Marca
Recorte del artículo «La cuenta pendiente de Cristiano Ronaldo» (Diario Marca, 9/1/2016)

Miles de personas pueden pasar por alto una errata en una frase y aprehenderla (con hache intercalada) como si fuera correcta. El motivo: a veces estamos tan familiarizados con el contexto que no leemos las palabras que están sobre el papel –o en la pantalla, como es el caso–, sino las que deberían estar.

Un ejemplo lo encontramos en este artículo, «La cuenta pendiente de Cristiano», publicado en Marca ayer (9/1/2016) horas antes del estreno del nuevo entrenador del Real Madrid, Zidane, sustituto de Rafa Benítez. Esto es lo que dice el artículo en su último tramo (señalo en rojo el error y adjunto, además, una captura tomada del periódico):

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