Diez mandamientos para escribir con estilo, por Friedrich Nietzsche

Friedrich Nietzsche, escribir con estilo

Os informo –o más bien os recuerdo– que estoy publicando, de lunes a viernes, un breve apunte sobre corrección de estilo en ESCRIBIR Y CORREGIR. Son píldoras lingüísticas, de muy pocas líneas, en las que explico cómo sortear algunos errores habituales a la hora de redactar. Echadle un vistazo: os puede interesar. Ya llevamos –por usar el plural mayestático– 40 consejos sobre escritura, y antes de que nos demos cuenta habremos alcanzado el centenar. :–)

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Faltas de ortografía

Diversos estudios de la Comunidad de Madrid nos alertan de algo que ya sabíamos: cada vez se escribe peor. Prueba de ello es que los alumnos de once años cometen de media una falta de ortografía cada dieciséis palabras. Esa desidia a la hora de cultivar una redacción exigente afecta a todas las capas de la enseñanza, incluida la Universidad, presunta ágora de sabiduría en la que muchos se empeñan en demostrar su desconocimiento de las reglas básicas de la lengua.

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Corrección de estilo (5): Los descartes de Mourinho

El medio de turno ha publicado la imagen de cada jugador con su correspondiente pie de imagen y una nota adjunta. Siento decirlo, pero en esos ocho textos breves que acompañan a las imágenes de los jugadores hay errores lingüísticos. En el vídeo explico, además, que en muchas ocasiones leemos información errónea y, sin embargo, la procesamos de manera correcta. Y citaba otro reportaje de la prensa deportiva en el que había un error que todos, o casi todos, corregíamos sin darnos cuenta. En ese artículo se nos decía que Cristiano Ronaldo había marcado 240 goles en 218 minutos. ¡240 goles en menos de cuatro horas! ¡Imposible! Podéis leer aquí ese artículo, A veces interpretamos bien porque leemos mal, publicado aquí mismo hace un año y medio.

Corrección de estilo en vídeo (3): Dime cómo tratas a las comas y te diré cómo redactas

Sigo haciendo pruebas con el programa que captura en vídeo lo que se ve en mi ordenador. Esto me permite explicar algunos aspectos de la corrección de estilo en vivo, por así decirlo, por ejemplo, en ediciones del día de periódicos digitales. 

Hoy hablo sobre las comas y rescato dos casos que, aun siendo muy básicos, inducen a confusión. En uno de los casos se escribe la coma por error y en el otro se omite, igualmente por equivocación. 

El lenguaje en Facebook

El lenguaje en Facebook
Facebook, red social en la que el lenguaje deja mucho que desear

Imagina que eres propietario de una panadería y tienes un pequeño problema: no entiendes a tus clientes cuando te solicitan un producto. No sabes si quieren una barra de pan, una baguete, un bollo de pan, un donut de chocolate o media docena de pastas para el café.

¿He escrito “pequeño problema”? Bien mirado, no es tan pequeño, porque la comunicación es lo que gobierna las relaciones humanas en todos sus ámbitos. Si no sabes qué quieren tus clientes, tendrás que preguntárselo, indagar, averiguar. Lo ideal es que esa comunicación verbal se establezca desde el principio de manera natural, sin necesidad de preguntas y repreguntas.



He puesto el ejemplo de la panadería, pero podría haber elegido el de los alumnos que aun teniendo buenos conocimientos en una asignatura suspenden el examen por mala caligrafía y peor redacción.

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5 consejos que te ayudarán a mejorar tu escritura

5 consejos que te ayudarán a mejorar tu escritura

Escribir con la máxima corrección y pulcritud es, a partir de cierto nivel, una cuestión de matices. He llegado a esta conclusión después de leer numerosos manuscritos y libros redactados con una prosa digna que acaban malogrados por culpa de errores comunes, fáciles de evitar. Ocurre, en estos casos, que la buena impresión inicial se resiente antes o después. Puede que el lector común –entiéndase las cursivas– no repare en estos pequeños errores, pero un lector avezado sí que se va a dar cuenta, y no va a poder reprimir un mohín de disconformidad. (Donde hay un buen lector siempre hay un gran censor y donde hay un gran censor siempre hay un mohín de disconformidad).

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